MUCHA MADERA

La madera puede utilizarse en muchos más lugares de los que tradicionalmente se ha hecho. Lo importante es saber qué tipo utilizar para cada caso y aplicarle los tratamientos protectores necesarios.

Hasta hace bien poco, la madera se consideraba un material demasiado delicado para resistir el desgaste diario o la humedad. Se utilizaba para armarios de cocina o baños, sin embargo, era difícil verla en los suelos o superficies de estas estancias. 

Actualmente, con la importación de maderas de tropicales y el avance en los tratamientos que alargan su durabilidad, ésta ofrece un montón de posibilidades decorativas. En suelos, encimeras o paredes, la decoración con madera está a la orden del día. Sólo hay que saber que madera corresponde a cada lugar según el uso que se le vaya a dar.

En suelos y encimeras 
Para ambas superficies la madera tiene la ventaja de ser un material muy cálido y agradable, frente a la frialdad que ofrecen las cerámicas, el azulejo o el mármol. Sin embargo, también ofrece inconvenientes, el principal es su durabilidad. Un suelo o encimera que esté en contacto diario con la acción del calor y la humedad, no dura mas de 15 años. 

Pero existen métodos para alargar esa vida. Uno de ellos es combinar madera con otros materiales, como pueden ser el barro cocido o la cerámica, en aquellas zonas donde exista mayor peligro de salpicaduras o remojones. Además, resulta vital elegir maderas resistentes y que no sufran deformaciones con la humedad. Las tropicales, como son la teca, el ondo o el irico resultan muy apropiadas por su dureza y su contenido rico en aceites. 

Tratamientos adecuados 
Por su parte, las maderas nacionales como el roble y el olmo dan buen resultado siempre y cuando, se les aplique un buen tratamiento que las haga impermeables. Como ventaja cabe destacar que estas últimas resultan mucho más económicas. 

Además de elegir bien la madera, es necesario aplicar a ésta un buen tratamiento. Para asegurarse es conveniente protegerla al menos con tres capas de barniz. Los más adecuados son las resinas. Dan un toque amarillento a la madera pero, con el paso del tiempo estos barnices acaban por teñir, y por tanto, disimular defectos y ralladuras. 

En las paredes 
Usar madera en las paredes, por ejemplo para zócalos, es un recurso ideal para hacer la estancia más agradable y acogedora. Además, no es necesario que sea de especial resistencia, ya que no sufren humedades o ataques diarios como puede ocurrir con suelos o encimeras. 

Para las paredes se suele combinar madera de haya o arce, que son más bien claras, con roble, teca o cerezo que son oscuras. Esta combinación no responde a motivos de dureza sino a obtener un aspecto final más original y decorativo. 

También existen trucos para lograr efectos originales. Así, la madera se puede decapar, teñir, barnizar e incluso decorar con grecas. Estas posibilidades son una solución económica para las paredes ya que, se puede elegir una madera sencilla y obtener resultados sorprendentes. 

Dibujar con la madera 
El aspecto final de la estancia que se ha decidido decorar con madera, depende del color, disposición y acabado de la madera elegida. 

En suelos, por ejemplo, se puede jugar con la disposición de las lamas para conseguir formas decorativas. Así, los listones largos se colocan de manera que las juntas no coincidan en paralelo. Los pequeños, se pueden disponer de forma que se dibujen espigas o cuadros. También existen en el mercado baldosas de madera que están decoradas con dibujos geométricos. 

En cualquier caso, una elección u otra dependen del gusto particular y también del presupuesto, ya que, no conviene olvidar que cuanto más grandes son los tablones, más caro resulta el metro y también su instalación.